Los Clásicos Forenses: Kurt Scheider “Las Personalidades Psicopáticas”:

    Un explorador exquisito en la psiquiatría alemana tradicional es Kurt Scheider. De su larga trayectoria (sobre la esquizofrenia, por ejemplo), hoy nos convoca la aparición en 1923 de “Las Personalidades Psicopáticas”, y cuya última edición fuera de 1946. La exposición de la clasificación de las personalidades psicopáticas es, sin duda, un hito en la historia del problema de los psicópatas: una ciencia que no conozca su historia no se conoce a sí misma…Este autoengaño de que no hay psicópatas y de que las personalidades anormales no serían nada más que trastornos del desarrollo psíquico psicológicamente solubles, se opone con decisión, ahora como antes, a la obra…” -dirá el prólogo- aun cuando Scheider subraya la validez de lo disposicional y recalca que no desprecia de ninguna manera la disposición de los fenómenos ambientales (las experiencias, vivencias y destino), rubricará: la personalidad es el cimiento de la psicopatía y toda personalidad se desarrolla, en juego a la disposición congénita y los motivos ambientales
    La obra (en este caso, reimpresión de la novena edición, Ed. Morata S.A. Madrid, 1968), consta de dos partes (como en el derecho penal): una general y una especial. Podría decirse que la primera desarrolla las bases teóricas de conceptos de personalidades psicopáticas, enfermedades, bases corporales y límites de la concepción. Mientras que la segunda parte, bucea en los diez tipos de personalidades que el autor interpreta.
    Indudablemente la riqueza semiológica de la observación y valoración juiciosa de un clínico de las características de Scheider, además de ser una inspiración, adolece del los insípidos pero consensuados manuales diagnósticos de clasificación y estadificación. El este libro, muestra ser una base de sustentación fundamental para el andamiaje actual del estudio de las características y los trastornos de la personalidad. Cabe recordar que: “…Los conceptos valorativos (morales), son variables e insuficientes…” -sic-, imponiendo el texto una dimensión no solo descriptiva, sino como también ética hacia el trabajo y las demandas (de atención, jurídicas o de la sociedad).
    Quizá por la participación del autor en dos guerras mundiales, es que la obra está nutrida del estudio de personas bajo la rudeza a la que están expuestas en esas condiciones límites y brutales; desarrollando no solo los detalles descriptivos de las personalidades, sino también opinión -y discusión- sobre el uso del término psicopatía: “…Si se califican como psicópatas, simplemente, los asociales, los perturbadores, los criminales, es decir, todos aquellos que originen sufrimientos a la sociedad, se caerá en un concepto sociológico, incluso político de los psicópatas, que ya no tiene nada que ver, en ningún caso, con el nuestro…por la anomalía de su personalidad, tienen que llegar más o menos, en toda situación vital, bajo toda clase de circunstancias, a conflictos internos o externos. El psicópata es un individuo que, por sí solo, aunque no se tengan en cuenta las circunstancias sociales, es una personalidad extraña, apartada del término medio…” -sic-(pág. 33) . Mostrando así que por entonces la visión del psiquiatra alemán, no trataba solo o especialmente del mundo criminal.
    En la actualidad pareciera haberse impuesto el término psicópata, como el de perturbador o predador social.
    Considera peligroso este desplazamiento violento de los motivos disposicionales en favor de los vivenciales.
    Incluye la discusión con otros autores contemporáneos (como Homburger y Kahn), acerca del modo de distinguir constituciones o caractereologías psicopáticas, porque para el autor psicopatía: “…es toda aquella forma que hace sufrir o sufre en su devenir…” -sic-. Expone también que los “modos” de la personalidad (como la entendemos hoy), provienen tanto de la observación de lo anímico como de la conducta que se despliega; y en la observación de esas conductas desplegadas radica gran parte de la belleza y utilidad de su postura. Dirá: “comprendemos por personalidad de un hombre el conjunto de sus sentimientos y valoraciones, de sus tenencias y voliciones…de naturaleza psíquica, pero no los sentimientos o las tendencias corporales, ni las valoraciones que se basen en ellos…excluye también, lo que llama… las facultades del entendimiento…como la comprensión, la capacidad de combinación, la de juicio y pensamientos lógicos, la crítica y la independencia del juicio, la memoria y todos los talentos; en una palabra: la inteligencia…” -sic- (pág. 29).
    Sobre personalidad anormal, plantea que hay dos modos de definir: el sentido de norma como término medio, puramente cuantitativa, siendo anormal lo que se aparta de dicho término medio, de lo ordinario y frecuente. Y en sentido de norma del valor ”…nosotros nos atenemos… a la norma del término medio…porque:…El hecho que las determinaciones cuantitativas no puedan aplicarse rigurosamente al campo psíquico, no impide el empleo del concepto de normalidad media…” -sic-.  “…Las personalidades anormales son variaciones, desviaciones, de un campo medio, imaginado por nosotros, pero no exactamente determinable, de las personalidades…” -sic- (pág. 31).
    Es así que separa a las personalidades psicopáticas como aquellas que sufren por su anormalidad o hacen sufrir, bajo ella, a la sociedad. Aclara: “…esta delimitación es arbitraria y se basa sólo en razones prácticas (pág. 32) …Los límites entre los que sufren y perturban son imprecisos, las personalidades anormales se comportan diferente en diferentes épocas…nuestro concepto de personalidad psicopática…ha de manejarse con precaución…tiene su origen en la necesidad práctica de la selección y debe mantenerse siempre, para las investigaciones científicas, dentro del concepto superior de personalidad anormal…” -sic- (página 33).

    La segunda parte del libro, describe y desarrolla los distintos tipos de personalidades.
    A los fines de que la presente relectura de este “clásico”, se enriquezca, incorporaré parte del trabajo realizado por un referente de la psiquiatría, el Dr. Hugo Marietán (marietanweb@gmail.com-www.marietan.com).
Los Tipos Psicopáticos (de Kurt Sneider, por el Dr. Hugo Marietan).
Schneider realiza una tipología no sistemática de las personalidades psicopáticas entre las cuales son posibles variaciones y combinaciones. Asimismo existen graduaciones, desde el simple ‘rasgo’ al ‘tipo acentuado’. Así, en su Patopsicología Clínica, los agrupa en:
a) Hipertímicos: Individuos con estados de ánimo fundamentalmente alegre, temperamento vivo (‘sanguíneo’) y activos. Pueden ser eficientes pero carecen de firmeza y profundidad, son poco confiables, con poco sentido crítico y fáciles de influenciar. Muestran un ingenuo sentimiento de suficiencia y son optimistas. Existen los hipertímicos excitados, sin ánimo alegre. Los hipertímicos son especialmente incluibles dentro del círculo psicopático en calidad de hipertímicos pendencieros o como hipertímicos pendencieros.
b) Psicópatas depresivos (PD): Los PD sufren bajo un estado de ánimo depresivo, bajo una concepción pesimista, o por lo menos escéptica de la vida. Falta la capacidad para alegrarse ingenuamente. En todo se ve el lado malo, nada parece límpido. Las experiencias penosas se viven de un modo profundo y persistente y conducen a crisis. Los acontecimientos alegres no revierten estos estados. Si un impacto exterior negativo es superado, es reemplazado por nuevas preocupaciones, frecuentemente relacionadas a motivos muy lejanos. En estas personas una pena no acostumbra a ser ahuyentada por una alegría, sino por otra pena. El depresivo posee diversas máscaras y disfraces, a veces parecen alegres y activos. Muchos PD son infatigables, activos y serios cumplidores de sus deberes; mas no les alegra ningún éxito y todo reposo trae consigo el peligro de la irrupción de los fantasmas reprimidos. Algunos consideran sus sufrimientos como un mérito y una distinción con respecto a los que tienen una vida sencilla. Son de ‘cultivar’ lo pequeño, porque lo grande parece dudoso. Existen variantes melancólicas, personalidades blandas, bondadosas y al mismo tiempo tímidas y fáciles de desanimar, y variantes melancólicas malhumoradas, frías gruñonas, obstinadas, desconfiadas, irritables, criticonas; también existen depresivos malvados que se complacen en hacer daño. Aquí puede adoptar un aspecto fanático el pesimismo frente al destino: se siente alegría cuando las cosas marchan de nuevo mal.
c) Psicópatas Inseguros de sí mismos (PI): Son personas con íntima inseguridad y con deficiente confianza en sí mismas. A veces sobrecompensan con aspecto exterior muy seguro, incluso arrogante, a veces llamativo. Esto pude aplicarse en las personas cuya seguridad radica en el propio físico o en el terreno de lo social. Los escrúpulos y  sentimientos de insuficiencia suelen repercutir en la conducta ética. Están siempre pugnando con remordimientos y escrúpulos de conciencia y se echan la culpa de todo cuando fracasan. Dentro de este grupo están los que Kretschmer llamó sensitivos, proclives a los desarrollos paranoides. Los PI  viven en constante temor de haber descuidado algo o de haber realizado algo mal.
d) Psicópatas anancásticos (PA): Las ideas obsesivas desvalorizan. Frecuentemente existe un cambio constante de contenidos diversos, que continuamente retornan, y, de este modo siempre se halla una obsesión presente en la conciencia del PA. La angustia ante la posibilidad de que pueda surgir una obsesión permanente constituye también una obsesión. Esto hace que se adopte todo género de medidas de precaución y defensa, que muchas veces resultan incomprensibles y extrañas al observador. Los contenidos de las obsesiones dependen de la tendencia, las valoraciones y la biografía del sujeto. Tales ocurrencias obsesivas surgen a partir de un constante sentimiento de  culpa e insuficiencia propio de una personalidad insegura de sí misma. A veces está la sensación y no el contenido.  A una anancástica se la encuentra en cierta ocasión presa de la más intensa angustia y haciéndose autorreproches, al preguntársele de qué era lo que tenía que reprocharse  dice “¡pues no lo sé todavía!”. Hay presencia de impulsos y compulsiones.
e) Psicópatas Fanáticos (PF): Presentan sentimientos sobrevalorados individuales, ideativos  o transpersonales, son activos y expansivos. El fanático personal querulante lucha por su derecho real o supuesto: el fanático idealista lucha o realiza manifestaciones a favor de su programa. Existen también fanáticos silenciosos, excéntricos, como sucede con algunos adeptos a sectas.
f) Psicópatas necesitados de estimación (PNE): Son los que quieren aparentar más de lo que son. Son inauténticos y fatuos. Pueden mostrarse como excéntricos, con el fin de llamar la atención, adoptar un aspecto exterior llamativo u opinar ideas controvertidas. Son de autoalabarse, pueden referir  historias o representar escenas en que se realce la propia personalidad usando una profusa imaginación, si esta cualidad es intensa pueden caer en la pseudología fantástica (mitomanía): con el afán de representar un papel que le es negado en la vida real, el pseudólogo hace teatro ante los demás y ante sí mismo. Cuando el acento se pone en actuar para obtener un beneficio material estamos frente a un estafador. El pseudólogo no abandona el terreno de la realidad (no es un delirante). Los PNE al ser inauténticos tienen dificultad en relacionarse adecuadamente con los demás. Suelen idolatrar súbitamente a una persona para pasar rápidamente a la indiferencia o a la calumnia. Si uno deja de admirar a esta gente, pronto se les hace uno aburrido.
g) Psicópatas lábiles de ánimo (PLA): Tienen rápidas oscilaciones de ánimo, a veces resulta difícil distinguir si son reactivos, si se hallan estos cambios psíquicamente motivados. Pueden tener acciones impulsivas como huidas o excesos de bebida.
h) Psicópatas Explosivos (PE): Son excitables hacia el exterior ante el menor pretexto, irritables, fácilmente montan en cólera. Sus reacciones son primitivas en el sentido de Kretschmer. Cualquier palabra los hiere y reaccionan insultando y con violencia.
i) Psicópatas desalmados: Carecen,  o casi,  de compasión, vergüenza, sentido del honor, remordimiento, conciencia. Son con frecuencia de un modo de ser sombrío, frío, gruñón, y según sus actos: impulsivos, brutales, crueles. No hablamos aquí de debilidad mental moral. Los desalmados son fundamentalmente incorregibles e ineducables. Existen también los desalmados absolutamente “sociales”, naturalezas duras como el acero y que “caminan sobre cadáveres”. La inteligencia es frecuentemente notable en estos casos.
j) Psicópatas abúlicos: Son personas sugestionables, faltos de voluntad, fácilmente accesibles a la influencias. Inestables. Kraepelin los denominó inconstantes.  Moldeables: son como plumas al viento, hombres de temperaturas variables con el ambiente. Pueden ser guiados por los buenos pero también en otro sentido, como decía un padre: “ mi hijo es como una esponja absorbe todos los malos ejemplos de su alrededor.”
k) Psicópatas asténicos: Se sienten psíquicamente insuficientes, con escasa capacidad de rendimiento, de concentración, de memoria. Tienen vivencias de extrañamiento: todo el mundo perceptivo, el propio obrar, todo cuanto sienten, se les parece irreal, lejano, falso. Frecuentemente cosas sin importancia los acobarda. Otros sobrestiman los pequeños malestares y los amplifican. Se quejan de fatiga, insomnio, cefaleas, trastornos cardíacos, vesicales, menstruales y otros.


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SOCIEDAD ARGENTINA DE PSIQUIATRIA FORENSE